Santa Filomena

Para aclarar lo referente a santa Filomena, parece importante considerar tres aspectos : su existencia, su biografía y por fin su culto.

Santa Filomena Sainte Philomène2

« El santito del Cura de Ars »

Para aclarar lo referente a santa Filomena, parece importante considerar tres aspectos : su existencia, su biografía y por fin su culto.

El existencia de Santa Filomena

Descubrimiento de los huesos y de la inscripción

En 1802, durante las excavaciones oficiales emprendidas bajo la autoridad del Santa Sede, se descubrió, en la catacumba romana de Priscilla, los huesos de una joven cuya sepultura estaba cerrada por tres ladrillos con esta inscripción : « LUMENA / PAX TE / CUM FI. »

Se juzgó que, por inadvertencia, el orden de los ladrillos había sido invertido y que había que leer : « PAX TE / CUM FI / LUMENA », es decir : « La paz sea contigo, Filomena », nombre que significa « muy querida ».

Los diferentes signos decorativos que rodeaban su nombre - sobre todo la palma y las lanzas - incitaron a considerar estos huesos como los de una mártir de los primeros siglos cristianos. Se pensaba entonces que la mayoría de los cuerpos presentes en las Catacumbas databan de las persecuciones romanas de la época apostólica.

Dificultad de la identificación y de la datación

Varios investigadores (Marucchi-Leclercq) han concluido que los huesos debían ser más seguramente atribuidos a una difunta del 40 siglo, en una época en que se enterraba masivamente en las catacumbas y en que se cerraban las tumbas con los pedazos de los antiguos epitafios encontrados sobre los mismos lugares. Mons. Trochu, biógrafo del santo Cura, ha señalado la fragilidad de esta hipótesis y optado para una fecha antigua, cercana a la edad apostólica ; desde el punto de vista de la ciencia histórica, nada es, pues, definitivo.

Hoy se puede decir que la existencia de santa Filomena no está ni más, ni menos probada - históricamente - que la de otros santos oficialmente venerados por la Iglesia, (san Jorge, por ejemplo). La atestación de numerosos milagros y la piedad ampliamente difundida en numerosos fieles y pastores - especialmente la del Cura de Ars - no son pruebas determinantes desde el punto de vista de la ciencia histórica. Llevan, sin embargo, a respetar la memoria de aquella cuyos huesos han sido descubiertas, hace ya doscientos años.

Statue Ste Philomène Ste Philomène

La biografia del Santa Filomena

La relación de Dom Francisco di Lucia

Los relatos sobre la vida de santa Filomena se alimentan únicamente de dos « fuentes » recientes. En primer lugar, Dom Francisco di Lucía, sacerdote de Nola, en la región de Nápoles. En 1805, se declara poseedor de las reliquias y redacta en 1824 una « Relación », especie de « biografía » de santa Filomena, de la que hacía una mártir de la persecución de Diocleciano en el siglo 40. Su relato ha sido redactado únicamente a partir de la interpretación de los signos decorativos que rodean la inscripción : así la virgen mártir habría sido perforada en primer lugar por flechas (lanza), luego echada en el Tíber, ancla, antes de ser decapitada por la espada, etc…

Las visiones de Sor Maria de Jesús

La fuente más circunstanciada de la « vida » de santa Filomena esta constituida por las visiones de una religiosa napolitana, Sor María Luisa de Jesús, quien pudo inspirarse del libro de Dom Lucía. Un « relato abreviado » de sus revelaciones ha sido publicado por Dom Lucía mismo, en 1833. El libro consiguió el imprimatur del Santo Oficio, (luego Congregación para la Doctrina de la Fe) ; lo que no garantiza la autenticidad de las visiones, pero atestigua que nada, en el texto, es contrario a la fe y a las buenas costumbres. Esta « biografía » recoge la mayoría de los elementos comunes a la historia de las vírgenes mártires de los primeros siglos de la época cristiana ; ha inspirado también al pintor Borel para realizar los frescos interiores de la Basílica de Ars. Pero el relato de una revelación particular no está garantizada por la Iglesia.

Una aclaración provisional

En 1929, el célebre biógrafo del Cura de Ars, Mons. Trochu, ha publicado un estudio documentado sobre la cuestión de santa Filomena. El autor se esfuerza en contestar a las objeciones de Marucchi y Leclercq referente a la identificación y ala datación de los huesos. Es muy discreto sobre la vida de Filomena y se contenta con imaginar las grandes etapas de su iniciación cristiana, habida cuenta de las costumbres de la época : su bautismo y su confirmación, su consagración en el orden de las vírgenes, su martirio… La mayor parte de su trabajo se refiere, sin embargo, a la historia del culto de la santa.

El culto de Santa filomena

Una devoción popular

Gracias a los numerosos milagros, la devoción popular a santa Filomena se ha propagado muy rápidamente, en particular a partir de 1805, con motivo del traslado de sus reliquias a Mugnano (Italia). Fue Paulina Jaricot, lyonesa y fundadora de la obra de la Propagación de la Fe quien, a continuación de una peregrinación y de su propia curación, trajo de las reliquias al Cura de Ars. La fiesta se celebraba entonces en Ars el 11 de agosto

Un culto reconocido

En 1837, el Papa Gregorio XVI autoriza el culto público de la santa, en primer lugar para el santuario de Mugnano, luego para la diócesis de Nápoles. Con los indultos necesarios, el permiso es otorgado a la parroquia de Ars, con gran alegría de Juan María Vianney. En 1855, una Misa y un Oficio propio son aprobados por el beato Pío IX, quien visita personalmente el Santuario de Mugnano. León XIII y san Pío X testimonian también públicamente su devoción hacia ella, sin que estos actos, implique naturalmente su infalibilidad en cuanto a los datos históricos sobre la vida y el martirio de Filomena.

Peinture Ste Philomène Sainte Philomène2

Una prudente reserva

Hay muchas precisiones de orden histórico que nos hacen faltan sobre su vida : ni los milagros, ni la devoción de los fieles pueden suplirlos. Además, no se encuentra ningún testimonio de los primeros siglos referente a la manifestación de una devoción hacia Filomena. Por esto, según los criterios exigentes de la ciencia histórica contemporánea, cuando se hizo la revisión del martirologio romano en 1961, el nombre de Filomena no ha sido conservado. Esta decisión litúrgica no elimina la cuestión histórica, pero la deja en suspenso a la espera de estudios más completos.

En conclusion

Actualmente, la hipótesis favorable a la existencia histórica de Filomena no está excluida. Los restos encontrados en Roma en 1802 pueden ser muy bien los de una auténtica santa, cualquiera que sea su nombre, su vida y la circunstancia de su muerte. A través los prodigios que se han multiplicado alrededor de sus reliquias, Dios ha podido querer dar a conocerla al mundo en un designio particular de misericordia, como lo sugieren tantos testimonios concordes.

La Iglesia sigue siendo una Madre prudente para sus hijos. Ella regula con seguridad lo que concierne al culto de los santos. Se asegura en primer lugar de su existencia y de las señales ciertas de su santidad. Es también juez sobre la oportunidad de presentarlos o no a la veneración pública y a la imitación de los fieles.

De momento, la iglesia estima preferible no promover el culto público de santa Filomena.

Por eso, en espíritu filial, el Santuario de Ars no organiza de calebraciones públicas. Esto es especialmente verdadero en el lugar donde la iglesia nos invita a venir rezar al santo Cura y donde nos lo da como « patrono de todos los párrocos del mundo ».

Sin embargo, los peregrinos de Ars, como los cristianos del mundo entero, pueden testimoniar libremente de manera privada su devoción hacia santa Filomena, y rezar a Dios por su intercesión. Dios oye toda oración hecha con fe y ve la sinceridad de un corazón creyente.

A petición del Santuario de Ars, la Congregación para el Culto Divino se ha hecho cargo del dossier de santa Filomena, en relación con la Congregación para la Causa de los santos. Esperamos las conclusiones de la Comisión ad hoc. Por adelantado, nos atenemos en espíritu filial, al juicio de la Iglesia referente a la existencia y la vida de santa Filomena, y a sus prudentes decisiones relativas a su culto.